Torres destacó la necesidad de separar a Sangre de Toro del resto de marcas, de ahí el cambio de rumbo de Sangre de Toro y la necesidad de rediseñar su marca.
Se rediseñó el logotipo y se retocó el lettering conservando el alma de la marca. Se diseñó un nuevo concepto de marca más actualizado para poder acercarlo a un público más joven y a un consumo más informal. Con propuestas estructurales que definen un territorio propio.